martes, octubre 03, 2006

el tiempo

Cuando y donde nací el otoño empezaba en marzo.

Cambiado el rumbo
dado vuelta el mapa
el otoño llega cuando acaba septiembre.

El cuerpo finge al final del verano
seguirle la corriente
a las nubes, a las hojas de los árboles,
a la luz lenta de los amaneceres, al frío en los pies,
a la taza de té a media tarde, a la música confabulada con la lluvia,
a esta melancolía.

Sin embargo
dentro del entramado histórico
de células y neurotransmisores aturdidos
a veces se perciben focos de rebeldía,
desórdenes, motines
como si los recuerdos que estaban escondidos
con las fechas cambiadas
quisieran derrocar al calendario, al mapa

poner el tiempo y el espacio en orden
volver sobre sus pasos

recuperar sus coordenadas
como un barco perdido en la niebla.

3 Comments:

Blogger makkkafu said...

Supongo que debe ser curioso ese cambio de percepción del tiempo, es decir, a ver si me explico: para mí siempre el otoño comienza a finales de septiembre ya que no lo he vivido mas que de esa forma.

Se podría sacar una conclusión: las coordenadas, los mapas, los relojes, los lugares, las personas etc. todo tiene su latitud y longitud, así que cuando lo sentimos desbaratarse, es como si nos metieran en un bote de cocacola y lo agitaran.

Ups. así queda, no lo cambio, es lo que se me ocurrió.

C.A. Makkkafu.

14:21  
Blogger samsa said...

pues sí. esa sería la idea. normalmente prevalece el orden, pero hay días, horas, minutos o segundos en que algo se tambalea (por suerte no es lo habitual).

un beso, makkkafu.

samsa

16:57  
Blogger aroia said...

Yo nací en primavera y si volviera a nacer donde estoy ahora, sería otoño, exactamente al revés que tú, y exactamente igual.

En cualquier caso (o clima, o mes) me sigue encantado leerte.

Un beso para ti.

17:01  

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