el final de un cuento de 1985
Nos cruzamos como dos paralelas eternas y nos miramos y no nos encontramos. Seguimos caminando entredormidos, entre sueños y calles y palabras, entre pequeños espacios misteriosos donde los silencios se mantienen constantes. Seguimos tan seguidos que hasta tuvimos miedo, miedo de que los ojos (nuestra única esperanza posible) se cayeran al suelo y se rompieran.
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